DECÁLOGO DE LA LIBERTAD (por Carmelo Ríos)
1/ El único acto de revolución personal, la única forma eficaz de luchar contra un sistema profundamente corrupto, contra una oligarquía del poder, contra la pobreza, la injusticia, las desigualdades sociales, la marginación y los privilegios de las clases poderosas es estudiar, poseer una gran educación.
2/ Saber, conocer, es luchar contra la manipulación de la historia, de la información, el lavado de cerebro colectivo y el imperio de los poderosos.
3/ Esfuérzate en poseer una gran formación, una extensa cultura y experiencia. Viaja, habla en otros idiomas, lee en otras lenguas, visita otros pueblos, otras culturas, devora los libros y desarrolla una gran inteligencia y un poderoso discernimiento.
4/ No estudies para hacerte una escudilla con el título para mendigar un trabajo de puerta en puerta.
5/ La formación, el estudio, el conocimiento es el precio de tu libertad. Entrénate para ser un líder, nunca un esclavo.
6/ Lee, escribe, escucha música clásica, ve al teatro, a conciertos, a exposiciones, a conferencias de alto nivel, conoce los museos como tu propia casa, hazte amigo de las galerías de arte, de las bibliotecas, rodéate de libros, de sabios, de eruditos, de genios, de artistas, de profesores de talento y grandes instructores.
7/ Como para los grandes genios del Renacimiento, que la Naturaleza sea tu maestra y los clásicos de la antigüedad tus genios inspiradores.
8/ Se, por encima de todo, un libre pensador. A la sociedad, al sistema, le interesa que seas un patán, un ignorante, un gañán, un cordero obediente y asustado.
9/ Huye de la mediocridad, de la información manipulada y politizada, de la historia contada por los vencedores. El nacionalismo y la estrechez del pensamiento se curan viajando y la ignorancia leyendo. Busca la lucidez, el extremo entendimiento, la soberanía del pensamiento, de la palabra, del acto desde la propia fe en ti mismo.
10/ Enseña a tus hijos, a tus amigos, a tus alumnos a amar el estudio, la cultura, el arte, el genio, el talento, la ciencia, la sabiduría.
La libertad no es moneda de cambio. El amor no se paga con la libertad. Olvídate de los Príncipes Azules y de las Princesas Prometidas. El amor, la sabiduría, el conocimiento, te hacen libre, nunca esclavo.
No dejes que la sociedad te haga creer que eres un peligroso liberal, un herético, un heterodoxo, un disidente de lo establecido.
Estudia para saber la verdad, para aprender a amar, a crear; para crecer, para creer, para curar, elevar y hacer feliz al mundo, para ser libre y liberar a los seres de la ignorancia y de la esclavitud.
Por encima de todo, debes ser un pensador libre.

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