—¿Cómo narices ha acabado mi nombre y mi foto ahí dentro?

Nadie sabía responder a la pregunta de Nuria. Silvia se encogía de hombros y otro amigo de la cuadrilla abría los ojos, incrédulo. Nuria acababa de descubrir que tenía un perfil en Tinder y ella no había sido.

A ella no le iban mucho las redes sociales, las usaba cuando las tenía que usar, pero no le gustaba publicar su vida privada. Tenía un perfil en Facebook, que sí había creado ella y que mantenía abierto, sobre todo, para que personas del pasado pudieran contactar con ella. Antiguos compañeros de la escuela, amigos de los scouts que hace tiempo que no veía. Cuando contactaban por ese medio, a ella le hacía ilusión. Pero nunca se había planteado abrir un perfil en una aplicación de contactos. Y no era que Nuria no lo considerara una vía igual de buena, o mejor, que conocer a alguien fortuitamente, lo que en realidad le molestaba era no saber quién lo había creado ni con qué fin. Miró a sus amigos y les dijo:

—Esto es algo que va más allá de una chiquillada o de una broma.

Uno de la pandilla le dijo que si ella no había creado ese perfil lo tendría que denunciar a la policía porque era un caso evidente de suplantación de identidad. Además, contó que algo parecido le había pasado a una amiga de su prima. Nuria miró a Silvia y vio reflejado en la mirada de su amiga cada paso andado para llegar a esta situación.

Aquel tal Federico que se empeñaba en contactar con ella por Facebook; cómo ella le había contado a Silvia que era muy insistente y que no sabía cómo hacer que le dejara de enviar mensajes; cómo Silvia le dijo que, si había alguien escribiendo en Facebook e insistía día tras día, lo mejor era contestar para saber si era alguien que la conocía; cómo Nuria decidió seguir el consejo de Silvia y contestó a Federico y cómo él reconoció enseguida que sí que la conocía y que llevaba tiempo hablando con ella por Tinder, pero que había investigado y había encontrado su perfil en Facebook. Lo primero que pensó Nuria es que era un mentiroso porque ella no tenía Tinder. En realidad, nunca lo había tenido. Pero luego decidió buscarse a sí misma desde el Tinder de un amigo y allí estaba. Su nombre y su cara en una foto, que no era de sus preferidas, aunque no salía mal del todo.

Nuria pensó entonces en comenzar a hablar con su propio yo suplantado desde el teléfono de su amigo. La tentación de ligar consigo misma para conocer quien se encontraba detrás era muy alta. Le dio al corazón verde e intentó empezar una conversación. Su amigo le explicó que era un poco ilusa, las probabilidades de que una chica te contestara de buenas a primeras, eran muy bajas. Decidieron esperar mientras hablaban sobre el tema y se tomaban algo en una terraza. Pasaron un rato charlando, su amigo, el del móvil, Silvia y otros de la cuadrilla. Nuria estaba un poco ensimismada pensando por qué le había pasado esto a ella. Todo parecía estar enlazado, Federico el de Facebook había conocido a su otro yo y debía haber charlado con él o ella, y su insistencia o alguna casualidad le había llevado a conocer su verdadero perfil en Facebook. Nuria también pensó que el propio Federico podía dar pistas sobre su otro yo. Su amigo miró el teléfono y dijo.

—Aquí no contesta nadie. Ya te dije que tu querías ligar muy rápido.

Nuria no estaba para bromas, el hecho de tener una persona haciéndose pasar por ella no le gustaba nada. Silvia salió en defensa de su amiga haciendo un reproche. Estuvieron pensando que lo más probable, era que fuese alguien que ya la conocía. Pensaron en su exnovio, pero no parecía de ese estilo y lo acabaron descartando. Nuria entonces pensó en su antiguo jefe y en aquel episodio que provocó que se fuera de aquella oficina. Se quedó pensativa con cara de consternación. Cuanto más pensaba, le parecía más verosímil que pudiera ser su exjefe. Solo con pensarlo sentía su pecho al galope y en su cuello un sudor frío. El recuerdo de aquellas miradas recorriéndola de arriba a abajo, el día que se acercó por detrás y empezó a darle un masaje en los hombros sin venir a cuento de nada. Nuria se iba sintiendo peor y peor cada vez y Silvia se percató.

—Nuria, tía, te estás poniendo blanca.

Se tuvo que sentar. Pensar en aquellos momentos era muy desagradable. No podía creerse que ese señor hubiera vuelto a su vida a través de esa manera oculta, cobarde, rastrera. Se bebió una Coca-cola fresca y fue recuperando el resuello. Inhaló profundo y no dejaba que nadie la tocara porque la conectaba con ese asqueroso suceso.

Por fin se levantó decidida y le pidió a Silvia que la acompañara. Las dos iban caminando. Silvia iba en silencio esperando que Nuria le dijera algo. Al ver que no decía nada le preguntó que a donde iban y Nuria le contestó.

—A hacer que encierren a ese hijoputa. Vamos a la policía, vamos a denunciar a ese cabrón, a que no pueda volver a molestar a ninguna mujer en su vida.

Silvia se quedó callada. Andaba al lado de su amiga como una fiel escudera. Llevaban un paso ligero, decidido. Ninguna de las dos decía nada. Unos minutos más adelante Silvia se paró y rompió el silencio.

—Nuria, no vayas a la policía, por favor. Tengo algo que contarte.

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  • Alberto dice:

    Lo que más me ha chocado es que sea una historia con continuación… ¿lo enlazarás con el siguiente tema propuesto? Me ha roto las reglas del juego leerlo con intención de llegar a un fin y descubrir que falta toda la información… Ya nos contarás. Al quedar sin resolver, en el relato apenas sucede gran cosa, un suceso (la suplantación) y varias hipótesis. Te diré que me ha confundido lo siguiente: después de “ (Silvia) contó que algo parecido le había pasado a una amiga de su prima. Nuria miró a Silvia y vio reflejado en la mirada de su amiga cada paso andado para llegar a esta situación.”, empieza el párrafo “Aquel tal Federico…”. He leído este párrafo pensando que hablaba de la amiga de la prima de Silvia. Aún releyéndolo me resulta algo confuso. Espero a la futura entrega para que arroje luz sobre el suceso.
    Nos leemos.

    • Jorge dice:

      Gracias Alberto por comentar.
      No esperaba dejarlo todo claro, pero si cerrar varias de las hipótesis, pero no lo he conseguido. El final quería informar al lector que la que está envuelta en el asunto es la misma Silvia y no dar mas explicaciones.
      El párrafo que te ha confundido esta mal escrito, porque te ha confundido a ti y a otros. Intentaba ser un recuerdo de Nuria para explicar lo que había pasado recientemente con la cuenta, …
      Vamos a ver si hacemos mejor el siguiente.
      Gracias por tus comentarios.

  • Natalia dice:

    Hola, Jorge
    Tu relato parece una parte de una historia ya empezada y aún por concluir. Como cuando escribías tus textos en el curso que compartimos todos y algunas semanas volvías a recuperar personajes. ¿Estás haciendo pruebas?

    Toda esta historia sobre Federico viene de antes. Dices “aquel tal Federico” pero a nosotros no nos lo has presentado ni introducido para que tengamos referencias. Falta la estructura del relato: principio, nudo y desenlace.

    Este párrafo creo que se entiende mejor si pones los dos puntos. Porque vas a narrar los pasos que han sucedido para descubrir el perfil en Tinder.
    “Nuria miró a Silvia y vio reflejado en la mirada de su amiga cada paso andado para llegar a esta situación: aquel tal Federico que se empeñaba en contactar con ella por Facebook; cómo ella le había contado a Silvia que era muy insistente y que no sabía cómo hacer que le dejara de enviar mensajes; cómo Silvia le dijo que, si había alguien escribiendo en Facebook e insistía día tras día, lo mejor era contestar para saber si era alguien que la conocía; cómo Nuria decidió seguir el consejo de Silvia y contestó a Federico y cómo él reconoció enseguida que sí que la conocía y que llevaba tiempo hablando con ella por Tinder, pero que había investigado y había encontrado su perfil en Facebook.”

    ¿La frase final es porque Silvia tiene algo que ver con el perfil falso de Nuria? ¿Se lo va a confesar antes de que vaya a la policia? Me has dejado con ganas de saber más de la historia.

    En lo formal, creo que aquí hay que usar el plural:
    “¿Cómo narices han acabado mi nombre y mi foto ahí dentro? (mi nombre y mi foto son dos cosas, plural)”.
    También puedes poner. “¿Cómo narices ha acabado mi nombre ahí dentro? ¿Y mi foto?”

    Duda:
    “Nuria acababa de descubrir que tenía un perfil en Tinder y ella no había sido” (¿ella no lo había creado?)

    Tiempos verbales:
    “Lo primero que pensó Nuria fue que era un mentiroso porque ella no tenía…” ( si lo pensó, fue).
    “Amigos de los scouts que hacía tiempo que no veía”.

    Dos tildes:
    “para conocer quién se encontraba detrás era muy alta”.
    “Ya te dije que tú querías ligar muy rápido”.

    Enhorabuena por el trabajo 🙂
    Nos leemos.

    • Jorge dice:

      Gracias Natalia.
      Quizá en algún momento reescriba este relato y lo vuelva a subir.
      No he conseguido lo que pretendía y confunde más que cuenta. Sobre todo el momento del flashback que no he conseguido que se comprenda.
      En la siguiente espero que solo quede mejorar.
      Gracias

  • Jose dice:

    Hola, Jorge
    En el párrafo que dice que no le gusta airear su vida privada encuentro falta de coherencia con que después piense que las son un buen método para conocer gente y que lo que lo que más le molestara es no saber quién lo ha hecho.
    Encuentro que hay muchas partes del texto que pedían diálogo. No he visto que aterrizaras en lo concreto como por ejemplo identificar a gente que interviene de su pandilla, aunque no sea un personaje relevante para el texto, pero a priori no lo sabemos. Si se trata de un relato donde no sabemos qué ha pasado no des pistas innecesarias como no dar nombre a los personajes pues ya los estás descartando. Creo que se hubiese enriquecido, poniéndoles rostro a varios de ellos y así confundir al personal.
    El párrafo del tal Federico y el siguiente, presentados en forma de diálogo, me hubiesen quedado más claros. Los he visto confusos.
    La parte que está pensando en el exjefe también se presta a verbalizar algo porque después la chica coge a su amiga y dice “vamos a decnunciar a ese hijodeputa”. Me pregunto si la amiga tiene claro de quién se trata porque después no aparecen preguntas de ella pidiendo más información y no creo que tuviera todavía claro delatarse.

    No sé si has estado muy a gusto escribiendo el texto. Dímelo tú.

    Muchas gracias por el esfuerzo, fundamental para que todos crezcamos.

    Abrazos.

  • Jorge dice:

    Gracias por comentar Jose.
    El texto no está bien escrito, porque no consigue el objetivo.
    Lo de introducir diálogo donde dices, el momento de Federico y el momento del jefe, se supone que no debería hacerlo con guiones porque estos están reservados para el “aquí y el ahora”. Estos dos momentos que tu dices son recuerdos de Nuria (mal escritos, pero recuerdos al fin y al cabo).
    Y poco más.
    Muchas gracias por todo.

  • Carlos dice:

    Hola Jorge,
    el tema del Tinder puede dar para una trama compleja que puede enriquecer cualquier novela.
    Habéis optado por el recurso de la suplantación y que la historia discurra fuera de Tinder, igual es una buena opción que la historia se adentre en Tinder.
    Enhorabuena.

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