— Nao acredite na midia fake news!

— Sao eles que precisam de voces!

Publicaba a las 12:45 del martes 13 de marzo de 2020 en Twitter Jair Mesias Bolsonaro.

— Malditos medios de comunicación, siempre los tengo encima dando por el culo.

Ayer, había tenido que informar que el jefe de la Secretaría Especial de Comunicación de la Presidencia, Fabio Wajngarten, había dado positivo por coronavirus. No lo hizo por propia voluntad, sino presionado para no causar un conflicto diplomático.

— Pero si es una gripecilla de nada, en unos días se le habrá pasado y aquí no ha ocurrido nada.

— Señor, aunque ante la opinión pública diga eso, debe considerar que Mr Trump tiene ya 73 años y eso lo convierte en una persona de riesgo.

— Ese mal nacido no se va a dejar matar por un bichito.

Al final sus asesores le habían convencido sacarlo a la luz, ya que de lo contrario desde la Casa Blanca no hubieran visto con buenos ojos una omisión tan importante que podía poner en peligro la salud del propio presidente de los Estados Unidos.

Apareció por televisión, junto a dos de sus colaboradores tras una mascarilla, lo que le permitía ocultar su vergüenza ante esa humillante situación:

— Comparezco ante ustedes para comunicar, que un representante de nuestra delegación ha dado positivo de covid-19. El positivo es leve, casi nada y en estos momentos está en cuarentena en San Pablo. Está bien, gracias a Dios.

Hemos comunicado a la Casa Blanca por medio de nuestro embajador en Washington por si alguien de la delegación americana con la que estuvimos en la cena en Florida pudiera estar afectado.

Muchas gracias por su atención.

Después de aquella frase leída y un tanto forzada, se levantó, puso las manos para que una asistenta le echara un poco de gel desinfectante y se frotó las manos. Claramente se percibía  su falta de convicción y de costumbre en sus movimientos, pero sus asesores le habían dicho que había que guardar las apariencias frente a los americanos, no fuera a ser que les acusaran de falta de higiene por venir de un país poco desarrollado.

— Señor, ahora tiene que pasar por la consulta a hacerse el test, el resto del pasaje del avión ya se lo ha hecho y los americanos han pedido saber especialmente si usted está infectado ya que es el que más tiempo paso con el presidente.

— Preguntarle a Fabio donde ha cogido eso, a ver si se ha acostado con alguna ramera negra.

— Pero señor.

— Lo que yo te diga y con esas mismas palabras. No tendremos la suerte de que pillen el bichito esos vagos de los quilombos, estamos gastando mucho dinero en ellos.

— Como usted diga.

— Mira que si ahora que hemos hecho esos tratos con los americanos, por culpa del bichito se nos muere el cabrón y cambian de política hacia nosotros.

Por un momento se quedó recordando el buen rato que había tenido con Donald cuando se quedaron a solas y se contaron algunos chistes de mujeres y maricones.

Que la prensa le calificara como el Trump del sur, le hacía sacar pecho. Y es que tenían mucho en común, los dos despreciban a la prensa y la acusaban de Fake news, estaban a favor de la tortura, si era necesario, de priorizar la economía a toda costa y hacer buenos negocios.

Con lo que más consiguió hacer reír a Trump fue cuando le comentó su incidente con la diputada Maria do Rosario.

— Y entonces yo le dije: “No iba a violarla a usted porque usted no se lo merece”

Trump se había reído hasta ponerse rojo, pero manteniendo ciertas formas que le hacían sentirse superior a Jair.

El entonces viendo la buena acogida de su historia añadió:

— Es que no has visto lo fea que es.

Después le vino a la mente la camiseta que le regalo a Trump y pensó:

Espero que no piense que la camiseta está infectada y la queme. Esa canarinha con el número diez y su apellido que el mismo había mandado imprimir. Sería una afrenta al mejor jugador de todos los tiempos, Edson Arantes do Nascimento, Pelé y por ende a todo Brasil.

Después del astro del balón, él tenía la esperanza de convertirse en la persona más importante del país ya que era imposible ser la más querida.

Join the discussion 12 Comentarios

  • Carlos dice:

    Hola,
    al final animado por vuestros relatos he cogido y aunque un poco tarde he escrito el mío.

  • Jose dice:

    Hola, Carlos
    Gracias por esforzarte. No te venía bien esta quincena escribir y sin embargo al final has sacado un texto. Bravo por ello.
    Te voy comentando las cosas que he visto. En líneas generales, en algunos diálogos me pierdo, no me quedan claro algunas veces quien lo dice y otras a quien lo dice, como en este caso:
    “Malditos medios de comunicación, siempre los tengo encima dando por el culo.”

    En ocasiones parece que te decantas, como alguna otra vez, por un estilo de noticia como en el párrafo “Ayer, había tenido que informar que el jefe de la …”. Por cierto, en esta frase creo que el uso del pretérito pluscuamperfecto es incorrecto. Veo más apropiado el pretérito indefinido (tuvo).
    Faltan tildes en paso (“más tiempo pasó con el presidente”), en “regalo” (“la camiseta que le regaló a Trump) y en “el” (“que él mismo había mandado imprimir”).
    La palabra quilombo me ha resultado extraña dado que no creo que se utilice en Brasil sino en Argentina, predominantemente. Quizás me esté equivocando. De hecho creo que no está bien ubicada en la frase. Yo entiendo quilombo como lío. He visto que tiene otra acepción que es prostíbulo. En ninguna de esas dos parece encajar.
    Después hay una frase que me descoloca por no saber quien es el narrador: “Por un momento se quedó recordando el buen rato que había tenido con Donald cuando se quedaron a solas y se contaron algunos chistes de mujeres y maricones”. No sé si un narrador omniscente puede decir “maricones”. También me choca que el narrador diga “era imposible ser la más querida”.
    El diálogo sobre Maria do Rosario es muy ilustrador del tipo de personajes que son estos dos presidentes. Me parece muy oportuna su presentación. Otra cosa es cómo la hubiese presentado en el relato.
    Cuando hablas de la camiseta das por sentado que todo el mundo sepa que se trata de una camiseta de fútbol. En ningún momento mencionas ese deporte. A Jorge en su momento también le hice una observación de ese tipo. Creo que con este tipo de precauciones, nuestro texto gana intemporalidad, entre otras cosas.

    Gracias por el texto. Siempre aprendiendo.

    Abrazos.

  • Carlos dice:

    Hola Jose,
    “Malditos medios de comunicación, siempre los tengo encima dando por el culo.” no puse nada porque parece evidente que lo dice el protagonista.
    Creo que se puede utilizar pretérito pluscuamperfecto si la acción es anterior a la de pretérito imperfecto.
    Lo cierto que cuando hablas de varias acciones todas en pasado si no mantienen una secuencia tendría que dar más referencias supongo, pero ni siquiera pensé en ello porque lo hice un poco rápido.
    La palabra quilombo lo saque de una frase que dijo Bolsonaro, así que pídele las explicaciones a Jair Mesias. 😉
    Se pego unos comentarios suyos:
    ¡No hacen nada! Creo que ni para procrear sirve más” (sobre los afrodescendientes)
    “Yo fui a una quilombola en Eldorado Paulista. Miran, el afrodescendiente más delgado allí pesaba siete arrobas. ¡No hacen nada! Creo que ni para procrear sirve ya. Más de 1 billón de reales gastado al año en ellos”.
    Todo el rato lleva el protatagonismo Bolsonario y el narrador simplemente cuenta como es y lo que dice, me parecería chocante que dijera el narrador de homosexuales, lo cual chocaría con la personalidad de Bolsonaro y te saca del ambiente, incluso parecería que lo censura.
    Lo de la camiseta tienes razón, no he dedicado tiempo a la descripción pero Pelé es de sobra conocido por todos.

    Gracias por comentar
    Un saludo

  • Jose dice:

    Si mi hija lee algo sobre Pelé cuando le interesen textos de estos, te digo que se pierde.

  • Natalia dice:

    Hola, Carlos
    Primero, gracias por inspirarte en un texto mío.
    Segundo, gracias por el esfuerzo de participar en el ejercicio quincenal.
    Tercero, vaya dos personajes… como mujer, me repugnan estos comportamientos. A parte de toda su estupidez, incultura y egocentrismo.

    En cuanto al texto, le faltan revisiones debido al poco tiempo que has tenido. Son cosas que tú mismo habrías visto.

    Hay comas mal colocadas, como en estas frases:
    “Mira que si ahora que hemos hecho esos tratos con los americanos, por culpa del bichito, se nos muere, el cabrón, y cambian de política hacia nosotros…”
    “Él entonces, viendo la buena acogida de su historia, añadió”

    Aquí falta un “de” en el redactado: “Al final sus asesores le habían convencido de sacarlo a la luz”
    Esta frase sería:
    “Preguntadle a Fabio dónde ha cogido eso”.
    Y falta alguna tilde: pasó, él (“que él mismo había mandado imprimir”).

    Creo que no es propio de un narrador omnisciente, por coloquial, decir: “o incluso se contaron algunos chistes de mujeres y maricones”. Creo que “maricones” podría aparecer si lo pones entre comillas, para que sepamos que es una terminología que usan los personajes.

    Enhorabuena por el esfuerzo y por el trabajo.
    Nos leemos.

  • Alberto dice:

    Al final te animaste a participar en tu propia propuesta, y te salió el texto de carrerilla 😉 Seguro que lo has pasado bien al hacerlo. Es un estilo informal, con un punto de sátira, una recreación de lo burdo que puede llegar a ser un encuentro íntimo de dos personajes como estos (seguro que la realidad supera la ficción). Me ha parecido entretenido, aunque haces un retrato directo y sin subterfugios de la situación, lo que lo hace tal vez algo menos profundo o con menos sustancia como relato. Pero cuando el tiempo aprieta a la hora de escribir, entiendo que la fotografía de una situación en crudo, sin adornos, tiene también su colorido. Poco que apuntar a lo que ya te han señalado, alguna palabra redundante (vergüenza+humillante), algo de puntuación, y que es difícil reír hasta ponerse rojo y a la vez guardando las formas. En fin, a uno se le quitan las ganas de tomarlo a broma cuando ve lo que está sucediendo en Brasil con el virus, y que su máximo representante político no se mueve ni un milímetro de sus vergonzosas posturas… Qué miedo.
    Gracias por el esfuerzo. Nos leemos.

  • Jorge dice:

    Hola Carlos.
    perdona, me dejé sin comentar tu texto. Más vale tarde que nunca.
    Está divertido y es una continuación de aquel relato que nos brindó Natalia.
    Al principio pones los tacos y las palabras fuera de tono en boca de Bolsonaro y eso puede parecer o no verosímil, pero está bien. Pero más adelante acabas por contagiar al propio narrador, que se supone que es un omnisciente y que no debe emitir frases coloquiales, ni tacos, ni opiniones.
    Ayuda al texto la foto que le has puesto, para concretar cual es la famosa Camisea que luego citas.
    Lo increíble de tu historia es que no es tan increíble. ES que perfectamente éstos dos pudieron estar hablando de las que tu dices o de tonterías peores.
    Enhorabuena.
    Nos leemos.

    • Carlos dice:

      Hola Jorge,
      me hubiera gustado tener más tiempo para documentarme y haberlo hecho más descriptivo en cuanto al narrador.
      La historia no tiene mucha ficción, las cosas más increíbles son reales.
      Saludos.

Dejar un comentario