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Si uno no quiere, cuatro no se mezclan

By 25 febrero 2022Jose

ACTO I. ESCENA I
Carlos: Cariño, tenemos que hablar. Me gustaría proponerte algo.
Rosa: No me asustes. ¿De qué se trata?
Carlos: Sé lo importante que era para ti tener hijos.
Rosa: No empecemos. Ya hemos hablado de ello. Y si la propuesta es adoptar, gracias, pero no. Recuerda lo que pasó con mi hermana.
Carlos: Lo recuerdo perfectamente. El incendio que provocó su hijo no se me ha olvidado. Tuvimos que compartir nuestra casa con ellos durante un año.
Rosa: Pues eso.
Carlos: Pero se trata de otra cosa.
Rosa: Menos mal, aunque sigo asustada.
Carlos: Nuestra vida se ha vuelto anodina. Estamos juntos desde la adolescencia.
Rosa: Sí, qué bonito, ¿verdad?
Carlos: Sin duda. Pero son muchos años. Y hacer siempre lo mismo lleva a la inercia. Algo malo en pareja.
Rosa: ¿Dónde quieres llegar?
Carlos: Mira cómo pasas los días: te levantas, desayunas, vas al buffete con tu padre, comes con tu madre y, a la tarde, tomamos algo y nos quedamos viendo la tele hasta la noche. Y los sábados, el polvete protocolario.
Rosa: ¿Qué hay de malo?
Carlos: ¿No te gustaría darle más vidilla? Somos jóvenes y hacemos cosas de abuelos.
Rosa: Te repito, ¿en qué demonios piensas?
Carlos: Hay un lugar que oí de pasada…es un sitio para conocer otras parejas…
Rosa: ¿Para ampliar amigos? Con las parejas de la parroquia ya tenemos bastante.
Carlos: No es ese tipo de relaciones.
Rosa: ¿Entonces?
Carlos: Joder, Rosa, no hagas esto más difícil. Es un sitio de intercambio de parejas.
Rosa: ¿Qué? ¿Estás loco? ¿Te imaginas qué dirían en el pueblo?
Carlos: Nadie se va a enterar, está en la capital, allí no nos conoce nadie.
Rosa: No estés tan seguro. Jesús, María y José. Tú lo que quieres es acostarte con otras. Pero es que encima quieres que yo lo presencie.
Carlos: No vas a ver nadie. Esos sitios son muy discretos.
Rosa: ¿Cómo lo sabes? Parece que hayas estado ya.
Carlos: Siendo un sitio de intercambio de parejas, creo que te hubieras dado cuenta, ¿no crees?
Rosa: mmmm…
Carlos: Antes de tomar una decisión. Piénsalo. Podríamos aprender cosas; seguramente cosas de nosotros mismos. Y nuestros reencuentros serían más lascivos.
Rosa: calla, guarro.
ACTO I. ESCENA II
Rogelio: Hemos localizado el posible lugar donde se está fabricando dinero falso.
Alba: Esos son buenas noticias, ¿dónde?
Rogelio: En el Couples.
Alba: ¿Ese es el sitio de intercambio de parejas?
Rogelio: El mismo. Vamos a ir esta misma noche.
Alba: Pero no podemos ir tan pronto sin pruebas.
Rogelio: Tranquila. Nos vamos a convertir en asiduos. Esto debemos cocerlo a fuego lento.
Alba: ¿Me quieres decir que vamos a fingir ser pareja?
Rogelio: Sí. Una pareja muy liberal. No creo que tengas problemas. Te gustaban los escarceos de un día, ¿verdad?
Alba: Eso es asunto mío, subinspector.
Rogelio: Perdóneme, agente. Pero para pasar desapercibidos deberemos ser usuarios normales y eso incluye intercambios.
Alba: Pues en ese caso, espero que haya carne joven.

ACTO II. ESCENA I
Carlos: Tranquila, cariño. Hoy venimos solo a hablar con gente y ya está.
Rosa: No sé por qué te habré hecho caso. Esto va a terminar con nuestro matrimonio.
Carlos: Mira, en cuanto estés incómoda nos vamos.
Rosa: Vale, nos vamos ya.
Carlos: Dale una oportunidad. Creo que nos vendrá bien. Si no, no lo haría.
Rosa: ¿En serio quieres que me acueste con un desconocido? Lo veo de un masoquismo subido.
Carlos: Tenemos una visión desfasada de las relaciones. Lo que mata a los matrimonios es el aburrimiento.
Rosa: Mira, si quieres que esté algo a gusto voy a tener que meterme varios Gintonics en el cuerpo.
Carlos: Así me gusta. Vamos a la barra.
ACTO II. ESCENA II
Rogelio: No parece que haya mucha gente de nuestra edad por aquí.
Alba: ¿Nuestra edad? ¿la de quién? Porque yo tengo 30 y tú podrías ser casi mi padre.
Rogelio: No te pases que tengo 45 y recién cumplidos. Seguro que te has liado con tíos mayores que yo.
Alba: No es asunto suyo, subinspector.
Rogelio: Calle. Controle lo que dice si no quiere que la investigación se vaya al garete.
Alba: Recuerda, nada de hacer referencia a mi vida privada.
Rogelio: Entendido. Mira esos dos que se acercan. Son del amplio espectro de nuestra edad.
Alba: La chica es guapa.
Rogelio: Y que lo digas. Él tampoco es manco.
Alba: De cara no, pero lo veo un poco fondón.
Carlos: ¿Está libre?
Rogelio: ¿El qué? Sí, claro, aquí tenéis dos taburetes.
Alba: ¿Parece que no vienes muy contenta?
Rosa: ¿Me hablas a mí? Ah, perdona. ¿Contenta? Pues la verdad es que no. ¿Tanto se me nota?
Alba: Somos primerizas las dos.
Rosa: ¿También te ha insistido tu marido?
Alba: ¿Este? No es marido… pareja nada más.
Rosa: Pues sí que empezáis pronto. ¿Ya tenéis una vida sexual aburrida? Uy, perdona. Me meto donde no me llaman.
Alba: Sí, has sido muy directa, pero tranquila. ¿Nosotros aburridos? Para nada. De siempre nos ha gustado picar de aquí y de allí.
Rosa: Me vas a perdonar pero no entiendo ese tipo de relaciones.
Alba: Nadie lo diría…
Rosa: Otro Gintonic, por favor.
Alba: ¿Te quieres poner pedo o qué te pasa?
Rosa: Al tercero me atreveré a entrar a tu novio.
Alba: Me encantará verlo. Voy a hablar con tu marido.
ACTO III. ESCENA I
Alba: Hola, ¿tienes nombre?
Carlos: Sí, me llamo Carlos.
Alba: Primera vez que venís, ¿eh?
Carlos: Si por mí fuera hubiese venido antes pero mi mujer es un poco mojigata.
Alba: Sus motivos tendrá.
Carlos: Veo un poco mayor a tu marido.
Alba: Novio, y no es asunto tuyo.
Carlos: Perdona, es que no sé qué decir. ¿Te puedo preguntar qué os mueve a venir?
Alba: Vaya preguntita. Qué más da nuestros motivos. Si te parece hablamos y ya está.
Carlos: Claro. La verdad es que, ahora que me fijo, estás muy bien, pero no voy a mover un dedo si Rosa no se lanza con tu novio.
Alba: Podemos quedarnos un rato poniendo la oreja.
Carlos: Vale.
ACTO II. ESCENA II
Rogelio: No soy hombre de rodeos. Nada más ver que te acercabas a la barra el corazón me ha dado un vuelco.
Rosa: Serás embaucador, hip. Tú eres el típico que se las lleva de calle con esa piel agitanada y nariz aguileña, el clásico machito.
Rogelio: Parece que hayas conocido a muchos tipos como yo.
Rosa: No creas, hip. Solo de oídas. Mis amigas son todas unas guarras, aunque van de mojigatas en la parroquia.
Rogelio: Has bebido mucho, ¿no?
Rosa: Que va, pero me sube rápido, hip. No sé cómo será lo de ligar aquí, pero gintonics como estos no había probado en mi vida.
Rogelio: Es lo que tiene materia prima de calidad. Como la tuya. ¿Te importa si te pongo la mano en los muslos? Quiero hacer una comprobación sobre el terreno .
Rosa: Toca, toca, hip. Dura como una piedra, mis sesiones de spinning y zumba tienen la culpa.
Rogelio: Madre mía, ni que lo digas.
Alba: Le está metiendo mano.
Carlos: No me lo puedo creer. Qué fácil ha caído. ¿Nos vamos a un reservado?
Alba: Claro.

ACTO III. ESCENA III
Carlos: Pensaba que no se me haría tan duro verla con otro.
Alba: ¿El qué se te pone duro?
Carlos: No seas malvada.
Alba: Perdona. Era para destensar el momento. Es mejor que no pienses en ellos. Ya se apañarán.
Carlos: Tienes razón. ¿Te importa que me arrime?
Alba: Me importa que lo preguntes. No se puede ir con tanto cuidado. Eso baja la libido.
Carlos: ¿Y la tuya cómo está?
Alba: Me voy metiendo en el momento…te voy a besar, no te asustes.
Carlos: ¿Yo asustarme? Para nada… Por cierto, una pregunta. ¿Qué tal va tu novio?
Alba: ¿A qué te refieres?
Carlos: Ya sabes… ¿está bien dotado?
Alba: La tiene monumental.
Carlos: Joder.
Alba: Que no, tonto. No es manco, pero tampoco es de las más grandes que he visto.
Carlos: Se te ve experta.
Alba: No, que va. Solo que he visto muchas películas porno, ya sabes.
Carlos: Pensaba que vosotras no consumías eso.
Alba: Te estoy desmontando mitos esta noche. Anda, deja de hablar y cómeme los labios.

Join the discussion 2 Comments

  • Natalia dice:

    Hola, Jose
    Creo que lo más interesante del texto vendría después: saber qué ha pasado, si se han lanzado al sexo con la pareja desconocida, con qué sensación se quedan, si les ha gustado, si querrían repetir, cómo seguirá el matrimonio con su relación a partir de ahora, si el hecho de haberse acostado (o no) con otra persona ha podido aportar algo a su relación (o no)… Me interesan más las conclusiones que podríamos sacar, las emociones que han sentido, las sensaciones profundas.
    El texto se me ha quedado superficial y me ha dejado fría. Creo que tienes capacidad suficiente para plasmar todo esto con más sentido, para que el lector tenga interés por la situación que planteas y le haga pensar o le mueva algo por dentro. Me falta emoción y me sobra anécdota.
    Con cariño te lo digo.
    Un abrazo.

  • Natalia dice:

    Se me ha olvidado copiar lo formal:
    El incendio que provocó su hijo no se me ha olvidado (esto es una sobre-explicación, los dos personajes ya saben lo que pasó. Se lo estás diciendo al lector).
    Rosa: mmmm… (Yo lo dejaría en puntos suspensivos)
    Alba: De cara, no, pero lo veo un poco fondón.
    Rosa: Qué va, pero me sube rápido
    Carlos: Yo, ¿asustarme?
    Alba: No, qué va.
    Carlos: Pensaba que vosotras no consumíaIs eso.
    Alba y Rogelio tanto se hablan de tú como de usted. Supongo que es intencionado.

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